jueves, 14 de agosto de 2014

¿Para qué círculos de lectura en tiempos de violencia y en la escuela?


TEXTO CREATIVO

De la experiencia a la escritura

¡Hemos llegado! ¿De dónde?
de un estado ya pasado,
acontecimiento marcado,
con silencio no enmendado.

Son distintos los lugares,
numerosas las personas,
incontables las caídas,
pero cada una digna de ser traducida.

Con lápiz empuñado,
frente a una hoja en blanco,
plasmo mi pasado,
y descubro que en la letra,
mi silencio ha terminado.

Cadena inoperante,
vacío con amplio puente,
es la marca del pasado,
escrita con aliciente.

Escritura tan antigua,
que trasciende en la palabra,
de quien con su vida y obra,
edificar alcanza.

Los círculos de lectura nos hacen similares, planteando el vacío que todos podemos tener en determinada edad literaria, nos nutre y fortalece, a partir de nuestras experiencias, enseñándonos la importancia de crecer personalmente a través de la lectura, como instrumento activo del conocimiento.
En que podemos pensar, cuando nuestro lenguaje solo ha tenido como maestros la violencia, el desplazamiento, es como el niño recién nacido al que nunca se le ha dado algo con azúcar, siente que no lo necesita, porque nunca lo ha gustado, de igual manera las personas que no han gustado las letras, sienten que no las necesitan y procuran lo que el ambiente les revele.
Pero como manjar es la literatura y nosotros los docentes instrumento cual cuchara, que llevan al gusto de la persona tal deleite.
Dando específica respuesta a la pregunta, los centros de lectura en tiempos de violencia, permiten que la persona se forme éticamente, como lo plantea Michèle Petit: «desde luego ahí entra el aspecto de desarrollo personal sin el que es difícil que se dé el social».
Y, ¿por qué en la escuela? porque la escuela en la actualidad (idealmente sería la familia) es el estado de fecundación, para que se dé un nacimiento pleno del hombre nuevo a la sociedad.

Niní Johanna Pinilla R
Pontificia Universidad Javeriana

Licenciatura Básica en Humanidades y Lengua Castellana

1 comentario:

  1. Formarnos como personas, creo que allí radica mucho de lo que podríamos ser y hacer como maestros. Tenemos que empezar a mirarnos nosotros mismos para producir las transformaciones.

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