Hablando de estrategias de escritura, vale la pena recordar el taller de la piña, donde tenemos en cuenta que para escribir tenemos que conocer, palmar, oler, mirar, asemejar, pesar, el objeto o sujeto del escrito.
La piña que compartimos en clase nos olio a dulce agrio, nos sonó a llanto interno, calculamos su peso y su medida, hablamos de su apariencia como áspera y cortante, cuyo corazón es duro y amargo por culpa de un banano pecoso que la engaño, y ella cual falta de experiencia creo coraza de lugar de haber creado fortaleza.
Pasamos de sentidos a valores, de valores a escritos y de escritos a evidencia de experiencia, les comparto mis versos a la piña:
¡Oda a la piña!
Verde, cubierta de neblina y dulce,
se divisa tu corona,
naranja y amarilla como el caer de la tarde,
es tu cuerpo, cual color en degrade.
Y se escucha tu llanto interno,
mientras la cuchilla descubre tu dulzura,
por quien te anhela y luego aparta.
Pues tu corona luego son espadas,
y tu dulzura segura herida si te sobrepasan.
Pero cuan provocativa resultas,
para el forastero cuya sed le aflora,
encontrando en tu néctar la saciedad a su locura.
Nini J Pinilla

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