La idea de enseñar a leer y a escribir esta llena de errores o ataduras , nos hacemos siempre una pregunta ¿ para qué se enseña a leer y a escribir?
· Enseñamos a leer y a
escribir para aprender a planear, o los enseñamos para ser alguien útil en la
sociedad, las letras no deben ser solo un recurso de supervivencia o de aporte
a el crecimiento, deben ser la imaginación, el pensamiento, los sentimientos,
la voz de quien las aprende, y leer debe ser un gusto no una necesidad, pero
para exigir este gusto debemos como docentes sentir gusto hacia la lectura y
desde nuestro ejemplo entusiasmar a los alumnos.
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Porque el otro rito es que
la letra con sangre entra y no es así la letra entra con ejemplo, con motivo, con incentivos...como concursos, círculos de lectura, discusión sobre cuentos
leídos etc... donde cada uno crezca en lucidez, y al escribir pueda contar sus historias, compartirlas y publicarlas, de tal manera que al leer a otros y al permitir que nos lean podamos gozar con las historias y cuentos reales con toques creativos, narrativos y de argumento.
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Otro rito es el habito de leer, la mayoría de tiempo en el colegió
en las redes sociales, en los medios de comunicación tienen el tema los jóvenes
no leen , el habito de lectura se esta perdiendo y mil insinuaciones más, las
soluciones propuestas es hay que enseñar a leer
se debe intensificar las horas de lectura, pero bien dice el dicho lo
importante no es la cantidad si no la calidad, la idea no es poner a los
estudiantes en un cinturón para que aprendan a leer o quieran leer si no enseñar la magia de la lectura y el
secreto de otras formas de vivir y de sentir, de valorar los momentos de
lectura de cada uno y no hacer burla de sus errores si no felicitar su
intención de hacerlo, no regañarle por su tartamudeo sino darle métodos para
que sus palabras fluyan mejor, en fin no se trata de decir lean sino de mostrarle
el camino y no se trata de opacar cada error si no hacer que brille cada
intento
RESPUESTA A LA
CARTA DEL JOVEN QUE CUENTA SU MIEDO
Querido joven
buenas tardes
Me dirijo motivada por el escrito de tu
diario, el cual me permite entender tu miedo de hablar en público o a disfrutar
leyendo en voz alta.
Por eso solo tengo que decirte , que nunca fuiste tonto por hablar despacio o tartamudear cuando leías un cuento, ya que es una situación que se puede presentar en cualquier
niño que esta iniciando con el
aprendizaje de la lectura, y que a demás no eras un holgazán, por el contrario el error era de la profesora que no te brindaba herramientas ni valoraba tu esfuerzo.
Mencionado
todos mis argumentos para que entiendas que no era tu culpa, me despido
diciéndote que te arriesgues a leer en voz alta, pues en cada equivocación encontrarás
un aprendizaje, el valor se encuentra en levantarnos, en vencer nuestros miedos para que los miedos ajenos no nos toquen negativamente, más bien sí cual espejo.
Cordialmente,
Daniela Martínez
Estudiante de licenciatura básica con énfasis en humanidades y lengua castellana

Daniela espero que no olvides esta carta, es muy importante para nosotros los maestros. Vi de forma interesante tu apropiación del texto de Cuervo
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