16 DE SEPTIEMBRE DE 2014
Querida Niní
Estoy bastante conmovida, durante muchos años de vida escolar como estudiante y hoy construyéndome como maestra me he enfocado equivocadamente en ¿cómo enseñar a leer y hacer que los niños gusten de la lectura? Dando y recibiendo comandos y sugerencias, pero el panorama es diferente, obviando que leer es una actividad que debe nacer como respuesta a una necesidad, como lo son vestirme, lavarme los dientes y amarrarme los zapatos llevadas a cabo no como el cumplimiento a una orden, si no por el ejemplo, la imitación y el deseo que de éstos surge. Así es la lectura, una actividad que surge del ejemplo y de la necesidad que se despierta en los niños.
Si nosotras como futuras maestras no tenemos como práctica la lectura y el gusto por ella, no es nada consecuente pedir a los niños que lo hagan, si ellos no ven en nosotras esa pasión, si no les leemos y les damos ejemplos de gusto por la lectura, seguiremos preguntándonos defraudadas ¿Qué hacer para que los niños lean más?
No podemos querida Niní continuar con el atiborramiento de información esperando obtener los mejores resultados de dicha práctica, el amor por la lectura es más un contagio que una enseñanza, debemos replantear nuestro oficio involucrando en nuestra práctica docente el goce por los libros, hacer lecturas a los niños que despierten su curiosidad y demostrarles que leer más que un oficio académico es una acto satisfactorio del que se aprenden muchas cosas como compartir, crear y configurar nuestra identidad.
Saludos,
Lady Constanza Ruiz
Tienes razón Lady, se enseña a leer leyendo...se enseña a amar amando, nuestra razón docente nos lleva a ser humanos dotados de experiencias, reconociendo que cada día nacemos de nuevo en el conocimiento, pues hoy tengo la experiencia de acontecimientos que hasta ayer no tenía.
ResponderEliminarComo personas del común y corriente, algún día las letras tocaron a nuestra puerta, nos coquetearon, endulzaron nuestro oído y nos condujeron hasta sus inicios, las hemos escuchado e investigado, nos hacen soñar con los pies firmes en tierra, se acelera nuestra respiración hacia el anhelo de poseerlas, me pregunto...no es amor, lo que inspiran las letras.
Nini J Pinilla R
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQUERIDA LADY
ResponderEliminarMotivada por las palabras en la carta que le diriges a Niní, y una lectura de Ana María Machado, donde expresa todas las dificultades que tenemos como docentes para hacer que los niños lean, me dirijo a usted para contarle que mi camino a sido igual de equivocado, desde mis inicios en las letras, ya que nunca aprendí a leer por gusto si no por obligación, por necesidad de saber que me ofrecía este mundo. Por estas circunstancia no supe escoger buena lecturas que me dejaran enseñanzas o deseos de seguir indagando , error que me ha pasado como docente, ya que en mi deseo de enseñar a leer no me he detenido a pensar si lo que ofrezco a mis alumnos es lo que ellos quieren, y además lo hago sin moral ya que no tengo ese habito de la lectura y lo exijo en ellos, pero gracias a ti y a la autora de entre Vacas y gansos “Ana María Machado”, entendí que primero debo empezar por mí, por involucrarme en el bello mundo de la lectura, por darme la oportunidad de pensar , descifrar, argumentar, razonar, disentir, unir y confrontar todo esto que desde el mágico mundo de la lectura puedo hacer, y en ese momento que logre el conocimiento de esta, ofrecérselo a mis alumnos, donde ellos sientas que les trasmito ese deseo, que con pequeños párrafos de lecturas puedo activar interés de seguir conociendo de la lectura.
No siendo más mi motivación me despido querida Lady.
Espero escribirte pronto con nuevas noticias de mi aprendizaje.
att Yensy Daniela Martines estudiante de licenciatura en educación básica con énfasis en lengua castellana y humanidades
Hermoso Yensi Daniela esta afectación, solo requieres enamorarte de un libro... si así pasa... verás lo que puedes compartir con tus niños.
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